Así que estas de vuelta, hacía tiempo que no veía esa confianza en tu postura y ahora ese nuevo brillo en los ojos; te sienta bien. Si te vieras como te veo yo en este momento, desde aquí cerquita, estarías contento de lo que ves. Yo me quedo tranquilo porque sé que estas bien, sé que estas volviendo a ser el que eras antes: ese muchacho lleno de sueños hermosos e ilusiones y una ingenua esperanza en la humanidad. Pero en tus ojos ahora hay algo que no había visto antes y lo repito: te sienta bien. Mi naturaleza misteriosa me hace pensar que existe todo un universo sin explorar adentro, una música tenue que poco a poco se define progresivamente y alcanzo a comprender y que se escucha sólo con mirarte fijamente. ¿Qué te aguarda el destino? Me lo he preguntado miles de veces pero es la primera vez que tranquilamente puedo decir que confío en que lo podrás manejar sin mí. Como el campesino que acepta su destino y levanta su horca para defender su posesión más preciada, su alma. Así tú me demuestras con esa mirada que tienes las armas para enfrentarte a lo que venga y el corazón es ahora tu músculo más fuerte. Por eso no me preocupo más y me levantaré y me daré la media vuelta para que sigas con tu vida esperando a que mientras me alejo me veas de lejos y me puedas regalar una sonrisa por última vez, y con ello demostrarme que estas agradecido de tu pasado. Sólo que primero... me terminaré mi taza de café.
Atentamente: Tu antiguo Yó
No hay comentarios:
Publicar un comentario