Se siente en el aire, una ligera electricidad estática, como si respirara sobre mi piel y y luego se ensancha para volver a exhalar. A veces siento como llora, se retuerce y grita y yo estoy seguro de que le duele y sangra como cualquiera de nosotros. Tal vez es una de esas cosas que no logramos entender, pero está ahí, y corre a través de los ríos, las raíces de los árboles, el viento en las montañas, aún que cada vez se le hace más difícil bombear toda esa energía, pero de vez en cuando, si se le pone atención, se puede sentir el pulso que hace que todo siga fluyendo.
Dibujo a lápiz sobre opalina - diciembre 2009
