Y justo cuando pienso que no puedo sentirme un poco más triste, empieza a llover. Hace unas horas escuche una frase que ya había escuchado de la misma persona: Ya no eres el mismo. Creo que quise aprovechar mi situación, mi soltería, esa "libertad" de la que una vez pensé que no volvería a hablar. Y para ser honesto, lo hice por egoísta, egocéntrico, ego...todo. Pero la lluvia lejos de deprimirme me pone una sonrisa en la cara, me recuerda la naturaleza de las cosas, el flujo de ideas, personas, situaciones, lecciones que caen gota por gota, que se acumulan, mojan, y luego se evaporan, porque así es la vida, como el clima de Monterrey. Nunca esperes nada... no todas las gotas caen en el mismo charco. Y de todas maneras, creo que el malo aquí no soy yo, ni tu menos, pero ya lo sabias, y ahí vas a darte de topes, eso tiene otro nombre.
¿Y acaso también escuche la palabra amor? si, pero en realidad no me la creo; que eso no quiere decir que no tenga el mismo peso. Porque una vez que escuchas esa palabra, y una reprimenda en la misma frase, es como si te tiraran una roca enorme en el pecho: La vienes venir, y luego sientes como choca y comprime tus costillas y casi te detiene el corazón y te quedas sin fuerzas para tirarla de vuelta. Yo simplemente dije, tienes razón, y estas en tu derecho.
Todavía me duele.