Lapsus depresivo yo creo. ¿Cómo puede alguien, cualquiera, hacerte sentir tan poca persona? ¡A ti! En cambio, yo continúo con mi vida y me aferro a lo que tengo seguro: mi familia, mis amigos, mi persona, mis ganas de hacer lo que me gusta. Y le abro los brazos a lo que he aprendido o recordado: la pasion, la alegría, la memoria, las mismas ganas de vivir que un niño, y la esperanza perdida en el amor. Ahora continuo con mi vida porque asi lo decido, con una sonrisa en la cara, como ejercitando los musculos de la boca para que asi se me quede. sin derramar una sola lágrima (tal vez una chiquita) por una ilusión que no es realidad, inexistente. Por lo menos no ahorita.
Miedo es lo que sientes y lo se porque, como perro, lo respiro a cinco metros. Pero no te preocupes porque yo no te persigo. En lugar de eso decido dejar que te vayas corriendo, huyendo de lo que te niegas a aceptar: a este hombre en todo el sentido de la palabra, con virtud en la frente y que rie de sus fracasos. Corre y dale una vuelta a la manzana. Huye de este hombre oculto en el perro que ves. Yo seguiré aquí viendo a la misma dirección en la que te alejaste, dejando pero no esperando a que completes tu lapsus en esa vuelta y regreses y me alzances de nuevo en el mismo punto del que huiste.
Vales la pena, pero no asi. No como una nube de desilusiones y confusiones. Puedes ser la persona mas importante de todas. Puedes ser el rey del mundo. Pero te puedo decir, irónicamente que: "Sienten temor los reyes también". Pareciera que lo olvidaste este dia. Vales la pena por ser sólo el hombre que eres. Porque es lo que eres y nada más por eso. No será ni la primera ni la última desilusión que te tumbe de tu trono, así que como hombre, y no como rey, aprenderás a levantarte de nuevo. Confío en ello.
Yo, como hombre, común pero único en esencia, te extenderé mi mano izquierda mientras me aferro a lo real con la derecha. Como el perro, sin esperar nada. Te doy mi mano, pero tu decides si tomarla, caer o asirte por ti mismo. Yo doy sin esperar nada, porque es la unica manera que conozco de amar y tal vez erradamente me entrego y me desarmo, y bajo mis defensas, porque confío en el amor más que en las personas. Afortunadamente he recuperado mi postura antes que fuera muy tarde. Y a pesar de todo, seguiré siendo la misma persona, virtuoso en esencia, con la misma confianza en el amor que recuperé cuando te conocí. Y sin embargo podré seguir entregándome, arriezgandome a invertir en ilusiones y sonrisas tuyas, pero nunca regalándome, porque aún me aferro a lo real con mi mano derecha.
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